
Al menos los positivos de este Tour de Francia 2009 no se están produciendo en carrera, sino antes, con Thomas Dekker, o fuera de la misma, con Iñigo Landaluze.
Estos dos corredores hubieran corrido el Tour, pero parece que cierta maquinaria comienza a funcionar. De hecho, los propios ciclistas, como el caso de Landaluze, empienzan a renegar del contraanálisis, para no hacer de la espera una humillación, y reniegan de actitudes incompresiblemente tercas tipo Landis. Un día triste para Euskatel Euskadi e Igor González de Galdeano.
Todo a escondidas y por detrás, así fue apartado Landaluze del equipo antes de que comenzarán los campeonatos de España. Lo siguiente que hemos sabido es una intención de denuncia del equipo al corredor. Sin embargo, en este caso, como en todos, apuesto por el silencio, el mismo que su renovado director mostró en su día como corredor en una retirada con homenajes poco sonados.
Ahora bien, de Euskatel sería complicado sacar fallo: Mayo supo en su día que enfrentarse a Madariaga solo le traería problemas, y huyó cobardemente con el rabo entre las piernas.
Ahora Landaluze ha vuelto a través de la carrera que lo vio crecer, la Dauphiné Libéré, que le acusó ya en 2005, y que paradójicamente ha terminado por encontrarle.
E insisto en celebrar la inteligencia de las partes, y no como en el caso de Toni Colom, a quien ser gregario le sabía a poco, y en 2009 llevaba ridiendo desde febrero a mayo. Al final, Colom tenía la mosca detrás de la oreja, y los periodistas también: increíble.
Por mucho que nos empeñemos en decaernos, la maquinaria amarilla del Tour sigue funcionando, para bien, o para mal.
Foto | Getty Images



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