ACB: Tiempo de mafia

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¿Qué pitamos ahora?

Los de la foto no tienen vergüenza. Nuestra ACB sufre la dolorosa enfermedad de un arbitraje premeditado y malo de narices. ¿Cómo es posible que un personaje tan patético como el dorsal 5 de la foto haya sido nuestro representante en la Final Four? Supongo que lo enviarían para intentar ehcar una mano al equipo español que llegara en caso de necesitar ayuda, porque otra cosa no sabe hacer.

En baloncesto, el árbitro es infinitamente más decisivo que en fútbol, por mucho que pueda parecer lo contrario. Vale que quizás no haya errores de bulto tan gordos como un penalti o una expulsión, pero el simple hecho de permitir el contacto cuando atacas, y que a tí no te permitan ni respirar en la oreja del rival cuando defiendes, al final del partido puede suponer un diferencial de puntos que te destroza un partido.

Y el arbitraje de ayer en el Palau Blaugrana fue de esos que parece que no hagan nada descaradamente en contra de un equipo (no hubo antideportivas, ni técnicas…), pero que va desquiciando poco a poco a un equipo, en este caso el Barça. Ni mucho menos voy a echarle la culpa al arbitraje del resultado final. El TAU puso mucho de su parte, con un partido serio y metiendo casi siempre esas canastas que “hay que meter”, al más puro estilo Spurs, pero cuando un equipo como el culé no tiene su mejor día, las pocas opciones que te pueda permitir el siempre emocionante espíritu del baloncesto se van al traste si el árbitro te pita cualquier roce cuando defiendes duro, y no te pita ni una cuando atacas.

El patético doble rasero que tanto mosquea al público. El pitar un 2+1 a favor de Prigioni en un ataque del TAU, y dos ataques después no pitar falta en una jugada calcada en la canasta del TAU. El pitarle personal a Ilyasova en un espectacular tapón a Pete Mickeal, y no pitársela después a Splitter (creo recordar) en una jugada muy parecida. Que conste que el trío maravilla de la foto ya pitó el segundo partido contra el Joventut en el Palau, con una actuación de las suyas: mediocre. Entonces, el resultado tapó la realidad de un arbitraje lamentable, porque ese día sí, al Barça le entraba todo. Sólo me queda la duda razonable de saber si alguien puede ser tan malo en su trabajo, o sencillamente cumplen órdenes.

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