Es paradójico las vueltas que da la vida. Hasta hace sólo unos días todos pensábamos que cuando a Roman Abramovich se le metía entre ceja y ceja una idea, no había nada que hacer. Con una cartera en la que la calderilla daría de comer a muchas familias durante meses, el magnate ruso construyó un emporio futbolístico en Londres que le hizo soñar con ser el gran mecenas del fútbol continental. Tirando de petrodólares rozó la Liga de Campeones. No lo logró, pero él seguía siendo ese multimillonario único en el mundo del balompié al que le salían vulgares imitadores al estilo Dimitry Piterman.
Pero la era Abramovich parece comenzar a tambalearse. Tanto que, quizá por primera vez, uno de sus sueños futbolísticos, Robinho, no ha podido hacerse realidad. ¿Por qué? se preguntará una y otra vez. La razón está en que otra cartera, más abultada que la suya, ha recalado en la Premier League y quiere rescatar del olvido al Manchester City.
Quizá no sea lo mejor para el fútbol. Probablemente solo contribuirá a satisfacer las ansias de jugadores egoístas y egocéntricos que se mueven al son del dinero y que poco, o nada, les interesa el club y la afición siempre y cuando los ahorros sigan creciendo. Es Sulaiman Al Fahim a quien poco más de 24 horas le han hecho falta para hacer toda una declaración de intenciones a los clubes continentales. Que tiemblen, que su cartera está abierta para engatusar a todos los grandes nombres. Siempre más allá de lo que al grupo puedan aportar.
El primer año de su plan quizá no sea todo lo lustroso que preveía. Un club que disputará la Copa de la UEFA sigue siendo un equipo menor para nombres como Berbatov, Torres, Casillas o Van Nistelrooy, alguna de sus querencias. Pero si el rendimiento en liga es similar a las posibilidades monetarias de su dueño, el City entrará en puestos Champions y eso cambiará muchas opiniones. Los 170 millones que está dispuesto a pagar por la estrella de su gran rival, el United, son buena muestra de ello.
El mercado de invierno, ese que tan bien se le presentaba al Real Madrid con los 42 millones de Robinho frescos y dispuestos a encontrar una estrella en la que gastarlos, se presume calderilla con los 180 que Al Fahim quiere gastarse.
Foto | Telegraph


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect