
Lance Armstrong es consciente de la limitación que supone la ausencia de competición teniendo en cuenta la gesta que se propone. El utópico estadounidense sabe que una puesta a punto idónea pasa por alcanzar el elevado nivel que el pelotón marca.
Si hace unos días comentábamos que el Giro sería su primer parcial de cara a un Tour que no va a ganar, hoy hemos conocido su ajetreado calendario de cara a la cita italiana. Piensa correr todas y cada una de las clásicas (excepto Roubaix). ¿Sobrevivirá? Desde luego su disposición asusta más que sus últimas victorias en el Criterium de Globerolandia (con todo el respeto para el Tour de Gruene).
Después de saltarse la normativa porque sí para comenzar en enero en el australiano Tour Down Under, Armstrong estará en el Tour de California, el Criterium Internacional y en La Sarthe, carreras de nivel medio en las que el pelotón puede arroparle.
Sin embargo, Lance, amante del sufrimiento en el entrenamiento, no quiere acostumbrarse a una falsa comodidad. Por eso San Remo, Flandes, Welvegem, Valkenburg, Wallonie y Lieja serán su choque contra la realidad. Ninguna de estas carreras está por debajo de los 200 kilómetros.
Tras eso, viene trabajar la recuperación del día a día, en una cita más dura que el Tour en recorrido, que no en corredores. Ya Ullrich, famoso por su sobrepeso vacacional, utilizó el Giro en más de una ocasión para su puesta a punto.
No se equivoquen. Armstrong no quiere el Giro (aunque si lo encuentra, algo que seriamente dudo, tampoco le hará ascos), el Tour es su objetivo. ¡Una pena que sea la carrera que preparán a destajo Alberto Contador o Carlos Sastre!
Vía | Biciciclismo
Foto | Lance Armstrong



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