
Sigue la caída en picado de un Real Madrid que creyó comerse el mundo hace un par de meses. En un santiamén se esfumaron los nueve puntos en Liga, y en un visto y no visto el sueño de seguir el camino que podía llegar a la Décima. La cosa ya empezó mal en Roma, donde el Madrid no supo matar la eliminatoria cuando lo tuvo en sus manos. Pero se confiaba en conseguir una de esas remontadas gloriosas en las noches europeas, pero lo que llegó fue una amarga derrota que aparta al Madrid de Europa. Y ya van nueve, señor Schuster (5 en Liga, 3 en Champions y 1 en Copa).
Qué razón tenía Juanito cuando dijo aquello de: “90 minuti en el Bernabéu son molto longo”. Muy largos, tanto, que hoy han sobrado 80. Diría más. El partido se podría resumir en los cinco minutos que abarcan desde la expulsión de Pepe (70’) al gol de Raúl (75’). Y entremedio, el tanto de Taddei (73’) que dejaba en las manos del milagro el pase del equipo blanco a los cuartos. Res de res, como decimos en Catalunya. La Roma fue superior en esta eliminatoria y el Madrid siempre fue a remolque. Y con eso no basta para llegar lejos en Europa.
Porque ayer no funcionó el efecto Robinho (lógico, recuerden que ha salido de una lesión) ni tampoco apareció Guti, que andubo más perdido que un cura en medio de un concierto de heavy metal. Y es que el Madrid intentó culminar la remontada como aquel que intenta escalar un alpe sin piolet.
Faltó mordiente arriba, un tío que las enchufara. A parte de Raúl, que tocó una y fue para adentro. Creo que el error que cometió ayer Schuster fue que, con la ausencia del tulipán Van Nistelrooy, no se atrevió a colocar a Baptista de segundo delantero. Quiso asegurar el centro del campo y le salió el tiro por la culata, porque sobre el campo estaba un tal Diarra que regalaba balones como si fuera Navidad.
Otro año más, los blancos deberán esperar. Y ya van cuatro temporadas que no consiguen pasar de octavos. Como ayer reconocía su presidente, Ramón Calderón, la eliminación del Real Madrid de la Champions no se puede etiquetar como nada más que fracaso. Aunque, visto lo visto, menos mal. Porque en cuartos llega a tocar un Arsenal o un Liverpool y la pana hubiera sido de escándalo.
Foto | Corbis


