Me molesta entre mucho y muchísimo ver el tratamiento que damos en nuestro país a determinados deportes. Vale que no te interese un determinado deporte por lo que sea. Me da igual: si no quieres hablar de fútbol americano, pues no hables.
Pero lo de hacerse eco sólo de los escándalos, encarcelamientos y muertes misteriosas por ajustes de cuentas, me parece de periodismo morboso de lo más barriobajero.
Ya me indignó bastante cómo nos vendieron la muerte de Sean Taylor, pero es que la historia se ha vuelto a repetir recientemente con el caso del encarcelamiento de Michael Vick. Titulares como “de millonario a friegaplatos” demuestran que lo único que nos importa de ese deporte en España es la crónica social y lo malos que son esos jugadores grandullones que sólo se dedican a pegarse de tortazos.
Desde mi punto de vista, sólo tienen el derecho moral de poder criticar y opinar sobre ese tipo de asuntos extradeportivos aquellos que también nos acercan semana a semana lo bien que lo hacen los Patriots o lo mal que lo han hecho los Dolphins, pero lanzarse al morbo de la polémica social sin tener ni puñetera idea si hablas de un vendedor de palomitas o de un jugador, me parece de lo más carroñero.
Pero vaya, en este país democrático tenemos eso que llaman libertad de expresión, y todo seguirá siendo igual que siempre. Sólo nos queda poner unas velas para que además de libertad de expresión, tengamos también un poquito de vergüenza periodística.


