
¿Quién no ha pensado por un milésima de segundo que Usain Bolt puede estar dopado?. Es lo que la inmensa mayoría de la gente pensó cuando vió el estratosférico tiempo de Bolt en Pekín y éste se dejaba llevar los últimos diez metros. “Este tío está dopado, vete a saber qué se ha metido, esto no puede ser cierto…”, es lo que la gente decía al día siguiente al ver las repeticiones de la carrera.
Usain Bolt se defiende y dice tener la conciencia muy tranquila porque está compitiendo limpio y los tiempos son fruto del duro trabajo. No piensa lo mismo Carl Lewis, que ve algo raro que el jamaicano bajara de 10 segundos a 9,6 en sólo un año y que pertenezca a un país donde el control del dopaje brilla por su ausencia…Parece que el gran Lewis se resista a admitir que va a haber alguien más grande que él en la historia de los 100 metros lisos.
Todo son dudas en el caso del velocista extraterrestre, si se está dopando está claro que tarde o temprano lo pillarán y si no se está dopando su genética debe de ser algo extraordinario, de esas cosas que sólo pasan una vez cada 1000 años, se descrubren y se potencian.
Que en las últimas finales de velocidad casi o más de la mitad de los atletas fueran jamaicanos ha puesto la espada del dopaje en el pecho de Jamaica, todo esto es muy raro y la gente quiere explicaciones. Y es normal que seamos tan escépticos, qué gran atleta (y sobre todo velocista), no se ha librado de la sombra del dopaje y en gran parte de los casos se ha descubierto el pastel.
Dopado o no, Usain Bolt es inocente hasta que se demuestre lo contrario y sólo nos queda disfrutar de sus carreras tan perfectas y llenas de arrogancia.
En Salir a Ganar | ¿Quién frenará a Usain Bolt?


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