Mira que hemos visto pifias en baloncesto (lo que se me viene primero a la mente es la imagen de Darius Lavrinovic tratando de lograr un mate imposible, no sé si recuerdan), pero jamás habíamos presenciado un lanzamiento de tiro libre con tanta predisposición al fracaso.
La ejecución es brutal, pero estarán conmigo en que el fallo es casi tan bueno como la cara que le pone a Brady Morningstar su entrenador. Hay miradas que funden el metal. Esta supera a todas. Y eso que ganaban de 13. No me quiero imaginar el poder de la mirada si el partido hubiera estado más apretado.
El jugador de Kansas se excusó diciendo que el balón estaba mojado. ¡Qué más dará! Ya ha quedado para la historia.


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect