
La retirada de Brett Favre ha durado nada y menos. Esas camisetas de despedida que rezaban “Favre 4ever” en un fondo verde Packers me da a mí que van a tener que meterse nuevamente en el armario, porque el quarterback de 38 años está dispuesto a alargar un pelín más su leyenda en la NFL, y además con culebrón incluído.
La primera intención de Favre habría sido volver a jugar con sus Green Bay Packers, como no podía ser de otra forma, pero parece que la franquicia de Wisconsin no está demasiado por la labor de volver a dar el mando de su ataque a Brett, y tienen ganas de empezar de una vez por todas la era Rodgers. Visto el panorama, Favre ha solicitado oficialmente ser cortado para poder fichar por otro equipo, cosa que tampoco gusta demasiado en Green Bay.
Yo era de los que no me imaginaba a Favre vistiendo otra camiseta que no fuera la de los Packers (como el propio Brett: “No puedo imaginarme jugando para nadie más”), pero visto lo visto, habrá que hacer un esfuerzo, porque todo apunta a que tenemos Favre para un rato más, y lejos de Lambeau Field.
¿Dará el nivel que se espera de él allá donde vaya? Ya veremos. Esperemos que caiga en un equipo donde pueda desenvolver su mejor juego en sus últimos coletazos como profesional, porque no me gustaría que después de la próxima temporada, todos estuviéramos de acuerdo en que ha llegado la hora de la retirada de uno de los quarterbacks más grandes de la historia.
Pero mientras tanto, el primer paso es que en Green Bay no hagan el papel de perro del hortelano, que ni comen ni dejan comer. Si Brett quiere más guerra, por favor, que le dejen luchar.


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