
La noticia de la mañana en las televisiones estadounidenses, en cuanto al deporte se refiere, ha sido el anuncio de la retirada de Brett Favre. Después de 17 temporadas, el quaterback de los Green Bay Packers ha dicho hasta la vista. Favre amén de un coleccionista de marcas y de premios (ha sido tres veces MVP), es uno de esos jugadores que acaban siendo como de la familia porque su imagen aparece a todas horas en televisión o en los estantes del supermercado. En Estados Unidos, claro.
La noticia no ha cogido desprevenido a nadie. De hecho tampoco ha sido esta la primera temporada en la que se escuchan rumores y comentarios sobre su posible marcha, que se acababa convirtiendo en la comidilla de final de temporada para la prensa y los seguidores. En las declaraciones que hemos podido escuchar ha mencionado aquello de “sé que podría seguir jugando pero estoy cansado”. Nada distinto a lo que declaran todas las grandes estrellas del deporte cuando llega el momento de la retirada, aunque en este caso el crack ha elegido un buen momento para hacerlo. Como prueba de su estado de forma hace apenas algo más de un mes estuvo a punto de conseguir jugar una nueva Superbowl con su equipo.
Atrás deja una larga carrera y algunos récords a batir por las nuevas generaciones, como el de pases de touchdown o yardas, o el de más victorias de un quaterback titular. Para los que gusten de los números: se retira con 5,377 pases completados de un total de 8,758 intentos, con 61,655 yardas, 442 touchdowns y 288 intercepciones.
Y como despedida, las palabras de Ted Thompson, general manager de los Packers: “Los Packers tienen con él una tremenda deuda de gratitud. El carácter único de su personalidad, carisma y amor por el juego — indudablemente le dejan como una de las figuras más perdurables de la historia de la NFL.”
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