Hoy muchos lo habéis podido ver en Cuatro. Desde ayer la prensa deportiva nacional le ha dedicado algún pequeño hueco y la regional lleva varios dÃas abriendo con el tema. Es el Logroñés, antiguamente un histórico en esto del fútbol nacional y ahora inmerso en una larga agonÃa, recibiendo cuidados paliativos y actuando como el enfermo que sabe que no lo suyo no tiene solución y que, paradójicamente, sigue apostando por sobrevivir. El encierro de los jugadores en el Municipal de Las Gaunas se perfila como la eutanasia tantas veces solicitada y nunca administrada.
El tema no es nuevo. Si hacemos historia nos tenemos que remontar unos cuantos años. Tras el segundo descenso a Segunda división el Club Deportivo entró en una espiral de directivos estrella, cambios de manos por un euro y presidentes con un dudoso pasado deportivo que se han convertido en sus lentos pero eficaces ejecutores. Desde la temporada 99/00, con un descenso deportivo primero a Segunda B y uno administrativo a Tercera por impago, arrastra una metástasis de imposible tratamiento.
Durante estos años ha habido de todo. Si fuéramos capaces de hacer un perfil tipo de la persona que no quisiéramos jamás como presidente de nuestro club, ése es el que acababa en el Logroñés. Cuentas sin regularizar, jugadores sacados de los campos de entrenamiento por la Guardia Civil, intercambio de la propiedad de la entidad verbal, nulas relaciones con las instituciones públicas, suspensión de pagos, embargos, sedes sociales en bares… La ficción más surrealista se hacÃa realidad en Logroño.
A aquel descenso por impago le siguió otro en la 2003/04 y ahora, en la 2007/08 ha llegado el tercero. Con él ha llegado otro personaje a Logroño. Javier Sánchez, empresario navarro que, como los anteriores, propaga su logroñesismo desde su más tierna infancia (siguiendo el ejemplo de los fichajes de Ramón Calderón, pero en versión riojana) y propuso reflotar el club a base de placas solares en el tejado de Las Gaunas.
Quizá alguien le creyó, pero en unos meses ha conseguido que los jugadores se encierren. El motivo es obvio. Aún no ha pagado ninguna nómina. Dice que lo hará, que el viernes, en caso contrario, dará la carta de libertad a los jugadores (toda una sentencia de muerte para el club). Hasta entonces habrá que esperar a ver si por fin alguien es capaz de poner el punto final a una historia demasiado absurda para ser real.
Foto | La Rioja


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