Sevilla y Atlético de Madrid representan la cara y la cruz de la participación española en la Champions League. Dos proyectos llamados a estar entre los grandes de los que, de momento, sólo uno ha sido capaz de responder a las expectativas creadas. El Sevilla insiste en querer formar parte de la élite del fútbol nacional con buenos argumentos; el Atlético, con otros tan firmes y sólidos como insospechados, amenaza con completar una de sus temporadas más catastróficas.
El futuro de Abel en el banquillo colchonero es más que dudoso. Quizá cuando alguno de vosotros leáis esto haya pasado ya a engrosar el baúl de los malos recuerdos de la memoria rojiblanca. Quizá a Jesús Gil no le hubiera durado tanto…Suena Michael Laudrup como el gran candidato a tomarle el relevo al frente de un equipo en estado comatoso desde hace tiempo y con un pulso tan sumamente bajo que exigirá un esfuerzo tremendo para reanimarle.
La puntilla, dicen muchos, se la puso el Chelsea en Londres. El 4-0 encajado en Stamford Bridge quizá sea el último recuerdo de Abel que con lo justo (la falta de dinero parece que condena a este Atlético) no ha podido hacer frente a un inicio de liga demasiado complicado. En cualquier caso el repaso de Pamplona, donde Osasuna ejerció de campeón de Europa para humillar hasta la extenuación a un equipo ajeno a la somanta de palos que recibía, hubiera justificado un relevo en el banquillo. Eso sí, como casi siempre, la menor parte de la culpa es, obviamente, de Abel.
Frente a ese Atlético en horas bajas está un Sevilla en estado de gracia. No estar entre los favoritos es un punto a favor de los hispalenses, y viajar por Europa se le está dando bien. Tanto que el pase a la siguiente ronda es cuestión de un partido más. Tres victorias en tres partidos lo dicen todo. Golear al Stuttgart en casa es todo un aval.
Y eso que no es un bloque dado a los grandes alardes. Disfruta de una pegada monumental que, a diferencia de, por ejemplo, el Real Madrid, acompaña con buena dosis de criterio futbolístico. Ahora sólo hace falta saber hasta dónde es capaz de exprimir Jiménez a un grupo llamado a hacer algo grande esta temporada.
Foto |UEFA



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