Más vale tarde que nunca, pensarán en Ciudad Real. Razón no les falta. El equipo manchego, en uno de sus peores arranques en la competición doméstica de los últimos años, ha tardado casi un mes en sumar una victoria a domicilio.
Primero cayó en Valladolid, después en Irún ante el Arrate y, ante el Torrevieja, el conjunto manchego acabó por imponerse y sumar por fin una victoria cómoda a domicilio (23-30).
El presente curso, pese a que estemos en las primeras jornadas, se le ha complicado (y mucho) a los de Talant Dujshebaev. En balonmano pocas son las sorpresas a lo largo de la temporada, y menos cuando de los más grandes hablamos. Así las cosas, esa rémora de cuatro puntos respecto al Barcelona, la tendrán que ir puliendo poco a poco.
El gran mal del Ciudad Real han sido las lesiones y Talant no ha tenido más remedio que tirar de imaginación. Uros Zorman o Rutenka de pivotes, éste último de portero, o Stefansson alejado del extremo y ejerciendo de central, han sido algunas de las improvisadas soluciones a que ha obligado la saturada enfermería manchega.
Y en Torrevieja la lesión de Zorman y la ausencia de Chema Rodríguez, también lesionado, volvió a requerir de buena dosis de imaginación. Eso, combinado de las urgencias de los manchegos, la calidad de su plantilla y la eficacia en defensa, acabó por condenar a los mediterráneos. Ahora sólo hace falta saber hasta cuando podrá resistir Ciudad Real tantos contratiempos.
Foto | Asobal



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