
El próximo lunes dará comienzo una nueva edición de Wimbledon, el torneo que desde 2003 sólo ve ganar a Roger Federer, pero muchos lo esperan ya como el momento en el que, definitivamente, se oficialice el golpe de estado al reinado del suizo. Hasta ahora, todo han sido debates sobre si Roger está mal, que no es el mismo, bla, bla, bla. Pero ahora llega el torneo definitivo que debe callar bocas…o hacer sonar todas las alarmas.
Rafa Nadal ha llegado a la final del torneo londinense en las dos últimas ediciones, cayendo en ambas frente a Federer, pero este año hay algo en el ambiente que invita a pensar que esta historia puede cambiar. Ya no es solamente que en la final del año pasado Rafa forzara hasta el quinto set al suizo, cosa que nadie había conseguido hacer, sino que el mallorquín llega tras lograr su primer torneo sobre hierba, liderando la Carrera de Campeones, y en un estado de forma y juego extraordinario.
Las declaraciones de los protagonistas nos ponen en alerta de lo que puede ser Wimbledon 2008. Roger Federer, al ganar la semana pasada el torneo de Halle, declaraba: “Tengo la sensación de haber ganado mi primer título”. Rafa Nadal, vencedor en Queens, decía: “Ahora soy un jugador más completo que hace una semana”. El perdedor de la final en Queens, Novak Djokovic, tampoco dudaba en asegurar que “Nadal está jugando de una manera impresionante”. Y para rematar todo esto, palabra de Bjorn Borg en su porra para Wimbledon: “Elijo a Rafael Nadal como ganador, mi segunda opción es Novak Djokovic y la tercera es Roger”.
Sin duda, estamos ante uno de los Wimbledon más abiertos de los últimos tiempos, y que puede marcar la historia inminente del tenis mundial. Si Federer no se lleva su sexto Wimbledon consecutivo, habrá que ir preparando su tumba, porque medio mundo querrá enterrarlo. Pero cuidado, que estamos hablando de Roger Federer.


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