
Hasta el día de ayer haber afirmado que Alberto Contador es el mejor ciclista del mundo hubiera parecido a muchos una afirmación cargada de opinión, propia de un forofo. Hoy nadie lo discute. L’Anglirú nos lo ha dejado bien claro.
La regla reinante en años en los que las diferencias entre favoritos no eran abultadas ha sido dinamitada después de que el madrileño haya pasado por encima de todos sus rivales, que lo único que han podido intentar es conservar algo de dignidad. Estamos en la etapa 12ª y los rivales de Contador ya dicen que La Vuelta está sentenciada. Si fuera así, ocurriría un hecho felizmente inédito en la historia: Giro, Tour y Vuelta ganadas por España.
Sin embargo, Carlos Sastre, Ezequiel Mosquera y Alejandro Valverde tienen la obligación de no rendirse. El último, demostró ayer su pundonor, después de la famosa pifiada. Es una misión imposible, la de batir a Alberto en esta Vuelta, pero ha de intentarse, por el bien del espectáculo.
Los tres supervivientes de la general no serán capaces de vencer al madrileño ni en crono ni en subida, asi que, como ocurre en estos casos, han de plantear una guerra de equipos (haciendo uso de escuderos de lujo como Joaquín Rodriguez que ayer se salió) que desde lejos diezme al Astana y deje a Contador en solitario. Algo menos complicado y casi tan imposible como dejar a Contador, teniendo en cuenta el potencial del equipo.
El único que mantiene viva la general de la Vuelta a España es el resucitado en 2008 Levi Leipheimer, cuyo sentido del deber, responsabilidad, e inferioridad con respecto a Contador en montaña, le convierten en un favorito ideal al podio, y no más.
Estoy seguro de que a Lance Armstrong, si vió la machada de Contador ayer, comenzarán a aflorarle las dudas. Él no lo sabe, pero Contador va a conseguir que sufra como nunca lo había hecho.
Foto | La Vuelta



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