El Tour de Francia ha anunciado oficialmente que veta la participación del equipo Astana para la próxima edición. Con esta baja, Alberto Contador, no podrá defender su título de campeón de la carrera gala.
Han sido varias las pruebas en las que el equipo luxemburgués ha sido vetado (Giro, carreras del ASO) y la imagen del equipo, así como el impacto que en sus patrocinadores va a tener el verse fuera en dos de las tres grandes carreras del panorama ciclista pueden afectar a la viabilidad del proyecto.
Sin embargo y siendo egoistas la principal figura afectada en todo esto es Contador al que no dejaron disfrutar de su título cuando lo logró y ahora le impiden refrendarlo.
Amparados en la mala imagen que el kazajo Alexandre Vinokourov dio el año pasado, sin ningún tipo de argumento más elaborado se han ceñido a sus propios indicios para excluir a un corredor que demostró estar limpio y al que encima deberían estar agradecidos por devolver el espectáculo que necesitaba al Tour con sus demarrajes en algunas de las subidas de la pasada edición de la ronda gala.
El problema viene porque el nombre del de Pinto estaba dentro de ese equipo, Liberty Seguros, que copó la operación Puerto, a pesar de que le exculparon en numerosas ocasiones y su imagen se ha visto salpicada por esas sospechas, hasta el momento infundadas. Escudados en una supuesta falta de nivel de un equipo totalmente nuevo que va a pagar por los escándalos de Vinokourov y Kashechkin.
Después de quitarle el dorsal 1 a Pereiro y tardar un año en darle lo que ganó en la carretera llega una nueva entrega de esta parafernalia ridícula de la que dicen, es la mejor carrera ciclista del Tour. A un servidor, desde luego se le han quitado las ganas de pasar las sobremesas de este verano delante del televisor.

