
Los mejores ciclistas de la historia se diferencian del resto no solo por su superioridad en montaña y llano, también por sus gestos y su personalidad en carrera. Hoy Alberto Contador no ha sabido ser grande.
Cierto es que se ha llevado la etapa y aumentado la diferencia con respecto a sus rivales, pero ha fallado al olvidarse de Ezequiel Mosquera, el verdadero héroe del día, que al no poseer la misma explosividad que el joven escalador, ha sucumbido ante la falta de deferencia tanto de Alberto como de Levi Leipheimer.
Ezequiel ha jugado su baza y ha impuesto un infernal ritmo que ha asfixiado a Valverde y a Sastre. Tanto Contador como Leipheimer han aguantado hasta el último kilómetro. Si el madrileño tiene fuerzas sobradas y quiere sentenciar la Vuelta, tenía que haberlo probado antes, por respeto a su rival.
Se trata de un demarraje muy injusto, ya que Ezequiel estaba ya maduro después de su ritmo de 4 kilómetros. Pero sobre todo, hemos de tener en cuenta que Mosquera, como Carlos Sastre, es un corredor diesel, al que le cuesta salir a los ataques. Contador lo sabía y le ha atacado en el peor momento posible, cuando su empuje comenzaba a flaquear.
No hay amigos en ciclismo, cada uno corre para sí mismo, pero me hubiera gustado ver a Alberto Contador negociando con Leipheimer y cediendo la parte de gloria que le correspondía en la etapa de hoy. Entonces sí que Contador hubiera sido el más grande.
Foto | Marca


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect