Los síntomas de que la euforia económica que la Fórmula 1 ha vivido en los últimos años estaba llegando a su fin han sido evidentes durante gran parte del año. Las primeras dudas surgieron entorno a algunos grandes premios y su continuidad en el calendario. El último fue el circuito alemán de Hockenheim que anunció su más que probable adiós en 2010.
Lo que pocos esperábamos era el adiós de un equipo histórico que debutó en 1963 en la Fórmula 1 y que ahora podría dejar a casi 700 personas en el paro como Honda. Un papel secundario en las parrillas en los últimos tiempos y con sólo un podio, el logrado por Barrichello en el Reino Unido, en dos años, han sido argumentos suficientes para evidenciar la insostenibilidad del proyecto liderado por Ross Brawn y Nick Fry.
Es el segundo abanadono de un equipo en pocos meses después del adiós de Super Aguri el pasado mes de mayo y la realidad es que nos deja un panorama muy poco atractivo para el próximo curso en el que la parrilla podría estar formada por tan solo 18 coches.
La solución que barajan en Honda en encontrar un comprador para tratar de reflotar la escudería o encontrar un inversor lo suficientemente atrevido como para hacerse cargo de la factura anual de Honda. Dice Fry que ya se han reunido con tres posibles inversores y ‘vende’ la escudería dando continuidad, al menos momentáneamente, al desarrollo del monoplaza para 2009.
Jenson Button se ha quedado sin un monoplaza para el próximo ejercicio a la espera de lo que pueda pasar con la ‘subasta’ del equipo, y otro afectado es Bruno Senna, el sobrino del triple campeón del mundo que se perfilaba como sustituto de Barrichello que dice adiós así a su trayectoria en el circo de la velocidad.



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