La Copa de la UEFA reservaba una venenosa trampa al Deportivo de La Coruña. El conjunto gallego regresaba al lugar en el que su leyenda comenzó a fraguarse y se llevó un duro varapalo que le deja al borde del Ko en su aventura europea. El Aalborg fue, más o menos, lo que se esperaba: un lobo escondido en la piel de un cordero.
Y es que lo que a priori era un rival asequible se convirtió en una montaña demasiado alta para escalar. Más aún cuando las circunstancias de la enfermería gallega obligaron a una alineación de urgencia. Y eso que el Dépor fue capaz de aguantar lo más duro: el agobiante arranque de los daneses.
Tras una primera parte plagada de sufrimiento, en donde el Aalborg llevó el peso del choque, los gallegos porfiaron sus opciones a una segunda parte más relajada. Equilibrado el juego, el golpe no tardó en llegar con el gol de Due en el arranque de la segunda parte. El gol espoleó a un Dépor que poco a poco se fue acercando al área rival pero que recibió la sentencia con el segundo de la noche de Due.
El 2-0, siendo malo, era un resultado aceptable. Pero Aranzubía, a falta de dos minutos para el final, forzó una pena máxima que Jackobsen no desaprovechó para reclamar una noche mágica en Riazor para remontar la eliminatoria.
Por su parte el Valencia hizo gala de su profesionalidad y supo aprovechar el arranque del partido para cumplir el primero de sus objetivos: anotar en Kiev. Fue Silva, a los 8 minutos, el que allanó el camino de los chés hacia los octavos de final.
Con ventaja en el marcador el Valencia se sintió relativamente cómodo ante un rival que lejos de presionar dejó el mando del balón a los de Emery. Pero como a perro flaco todo son pulgas, una jugada a balón parado acabó dando el empate al Dinamo de Kiev que pone una dosis de incertidumbre en la eliminatoria.
Foto | UEFA



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