
Después de una trepidante París-Roubaix, la Amstel Gold Race, poblada de favoritos, nos prometía una espectáculo parecido. Sin embargo, esta ha sido, lo que ocurre muy de cuando en cuando, la edición de la sorpresa, y todo gracias a Oscar Freire (el único español a la altura).
Hace poco dudábamos sobre las posibilidades del cántabro tras anunciar que iba a ir a por esta carrera. Pues bien, Freire le hizo la victoria a Sergei Ivanov, quien solo tuvo que fundir a Kroon subiendo el Cauberg para con un “cutre-sprint” culminar una escapada que incomprensiblemente llegó a buen puerto. Philippe Gilbert, y el Silence-Lotto al completo, todavía se estarán tirando de los pelos.
El belga podría haber hecho por fin nombre, y salvado a su equipo, que desde la destitución de Tom Steels quería terminar de levantar cabeza.
Para el Silencia-Lotto no podría haber sido peor, viendo como otro de los suyos, Lloyd, se rompía tres vértebras contra el pavimento holandés. Para su compañero de caída, el favorito Frank Schleck, parece que todo queda en un susto, y ya piensa en la Flecha.
Alejandro Valverde y Samuel Sánchez solo estuvieron a la altura de un grupo de favoritos sin favorito que se atreviera a arriesgar, y a ser campeón. De poco valen a 700 metros las excusas de no quiero demarrar para servirle el triunfo en bandeja a otro, o de que no llego en forma. Se repite siempre la misma historia en la Amstel para los españoles.
Oscar Freire nos presentó la otra cara de la moneda, con una testaruda fuga que quemó a los equipos de los gallos, e hizo que cundiera el caos en el momento crucial en el que Ivanov se encargó de rematar, sin espectáculo, solo con efectividad, aguando la fiesta holandesa Kroon.
Foto | Steep Hill Tv



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