David Cal es, con un remo en la mano, el ‘clon acuático’ del jamaicano Usain Bolt, la gran estrella sobre el tartán de estos Juegos Olímpicos. Eso sí, no podrá lograr el que era su objetivo antes de viajar a Pekín: hacerse con la doble presea de oro, pese a sus extraordinarias exhibiciones en las rondas previas.
El de Cangas de Morrazo, después de clasificarse para la final del C1 1.000 metros con una superioridad abrumadora (algo que repitió en la ronda previa de la modalidad sobre 500 metros), acusó en la ronda definitiva una mala salida que le lastró durante toda la prueba y que, pese a incrementar su ritmo de paladas, le acabó relegando a una segunda posición que le obligó a ceder su título olímpico al húngaro Attila Sandor Vajda.
La prueba comenzó muy mal para el gallego. Algo no funcionó en la salida y el abanderado español se quedó clavado. Tanto que coqueteó, durante los primeros 200 metros con la última posición. Antes de superar el primer cuarto de la carrera logró recuperar los primeros metros, cogió ritmo y fue quinto tras los 250 primeros metros.
Todo comenzó a mejorar a partir de ese momento. Con la cadencia de paladas correcta, la remontada de Cal comenzó a gestarse. Fue dejando en la cuneta a todos sus rivales y la pelea se centró con el canadiense Thomas Hall y con el húngaro. Segundo en los pasos por los 500 y los 750 metros, nos hizo soñar con el oro hasta el último cuarto.
A punto estuvo de superar a Vajda, pero el de Hungría estuvo intratable. Su fuerza, junto al esfuerzo extra de Cal, acabaron por frustrar la remontada del de Cangas que se tuvo que conformar con la medalla de plata. Mañana, en la prueba de velocidad, buscará el oro.
Foto | Faro de Vigo


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