Por primera vez en la historia del Masters Series de Miami, un ruso se ha hecho con el torneo de Cayo Vizcaino, y ya es mala suerte porque ha tenido que ser frente al mejor tenista español que hay ahora mismo.
Pero al contrario que en su última final en Miami, en la que Rafa perdió contra Roger Feder en un partidazo a cinco sets, esta vez la cosa ha sido muy distinta, apenas dos sets ha necesitado el ruso Nikolay Davydenko para hacerse con el que podría haber sido el décimo Masters Series de Nadal.
El primer set comenzó de forma igualada, los saques de Davydenko eran fuertes y precisos pero Rafa solo pudo aguantar hasta el tercer juego en el que el ruso rompió el saque de Rafa, a partir de entonces todo fue cuesta abajo para el manacorí, y en menos de 45 minutos un amargo 6-4 en el marcador parecía preveer un final no demasiado feliz.
En el segundo set pareció una película de como jugar bien al tenis, el ruso se mostró implacable, perfecto, preciso, asombroso (podría seguir un rato más), y Rafa no tuvo nada que hacer, cuando a un jugador le sale todo, no se puede hacer otra cosa que aceptarlo y aplaudirle.
Davydenko no solo le metía juegos en blanco a Nadal en su saque, se los clavaba también cuando sacaba Rafa, y eso es realmente difícil señores, cuando acabó el partido el ruso no se lo creía; “Me resulta una sorpresa estar aquí”, decía, y encima lo hizo con la misma raqueta con la que había jugado todo el torneo, “Sólo tengo una, sorprendentemente no he roto ninguna cuerda. Voy a guardar esta raqueta para siempre”.
Es una pena para Rafa y para el tenis español, que continua de capa caída, pero en ocasiones como estas, hay que quitarse el sombrero y decir: ¡Chapó Davydenko, eres un crack!

