
Nada nuevo en Primera División. Todo sigue igual y amenaza con retrasar el alirón de uno u otro (el Madrid sigue en las apuestas) hasta las últimas jornadas del campeonato. Lo que si nos deja esta jornada semanal son las locuras de dos personajes sin comparación: Iniesta y Pepe. Eso sí, locuras antagónicas.
La frustración del Madrid por su impotencia de recortar puntos y por ver el título de liga enterrado, la ejemplificó a las mil maravillas Pepe, ese central de 30 millones de euros. En un juicio se llamaría enajenación mental transitoria, sobre un campo de fútbol podemos hablar de impotencia, rabia….
Lo cierto es que el portugués vio la liga terminada (esperemos, por el bien del fútbol, que para él haya terminado realmente) cuando empujó a Casquero. Un penalti de libro que acabó por exasperar al central que, ni corto ni perezoso, a punto estuvo de dar una paliza al del Getafe. Su expulsión no fue sino un mal menor para el Madrid que, a la postre, y después de que el propio Casquero errara en el lanzamiento (su elección merece una tesis doctoral) sirvió de acicate para que el Madrid ganara.
El otro loco, este en el buen sentido de la palabra es Andrés Iniesta. El épico triunfo blanco comenzó a genera dudas sobre el Barcelona, que arrancaba ante el Sevilla su particular Tourmalet... Pero dos minutos necesitó el albaceteño para adelantar al Barcelona con un gol espectacular y poner las cosas en su sitio.
Ese fue el inicio de un espectáculo que volvió a acabar en goleada (4-0) y en el que Iniesta interpretó una oda al buen fútbol. Tres asistencias y un gol fue su aportación a un Barcelona que aguanta el tipo con solvencia y que ya empieza a hacer sus cuentas: victoria ante el Valencia, derrota del Madrid en Sevilla y victoria en el Bernabéu = alirón en Chamartín… Más morbo.
Foto | UEFA


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect