
Es el tercer triunfo español consecutivo en los Campos Elíseos de París. Carlos Sastre nos lo ha regalado después de años de sufrimiento, de entrega a este deporte y de peleas constantes en la que las victorias han ido poco a poco llegando.
Sastre ha sido el mejor, pero no el único español, que nos ha hecho vibrar. En esta edición, los nuestros han mostrado un papel excepcional: histórico maillot verde de Oscar Freire, etapa y amarillo para Valverde, etapa también para Luis León Sánchez, y séptima plaza para Samuel Sánchez ¿Podíamos pedir más? No, hemos sido los mejores, y creo que no lo vamos a valorar como se merece. A continuación, los motivos.
La efervescencia del triunfo de la Eurocopa está olvidada. Jugadores y aficionados se han ido de vacaciones al mismo tiempo, y ahora se piensa más en los Juegos Olímpicos que en volver a titulares del índole “El año del deporte español”.
En ciclismo no hay una única final, un solo evento en el que se ponga toda la atención, lo que ayuda a todo a un país a aunarse. La victoria de Sastre ha sido mucho más distentida en el tiempo.
¿Alguien sabe que Alberto Contador ganó este año el Giro de Italia sin prepararlo? En ocasiones, el ciclismo no existe.
Con la única excepción del pinchazo de Valverde en el Tourmalet, y dejando a parte los extradeportivos escándalos de dopaje, España ha sido la nación líder de este Tour de Francia.
Partíamos con menos corredores que en ediciones anteriores, Saunier Duval lo dejó a la mitad, y a pesar de todo esto, nos hemos llevado cuatro etapas, el maillot verde y el mismo Tour (más exhibiciones de Samuel Sánchez, Alejandro Valverde, Mikel Astarloza, Egoi Martínez, Carlos Barredo, Jose Iván Gutiérrez o Juan José Cobo)
Una victoria conjunta, que merece, mas no tendrá, su correspondiente celebración conjunta.


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect