
Lo ocurrido en el Quijote Arena no tuvo precio: con cinco goles de desventaja del encuentro de ida y a nueve ya iniciado el segundo tiempo (16-20, minuto 38), Balomnano Ciudad Real se permitía soñar con otra victoria épica como la de la pasada temporada en Kiel. Pero repetir lo ocurrido allí era muy difícil. Ayer, los hombres de Talant Dujshebaev nos dejaron claro que no se puede tener dudas de un equipo como éste, y menos en un momento como el de ayer.
Las paradas de Arpad Sterbik y la majestuosa dirección de Chema Rodríguez permitieron azotar a los germanos con un parcial de 17-7 en los últimos veinte minutos tras los que alcanzaron de nuevo la gloria. Es la tercera Liga de Campeones para los manchegos, la segunda consecutiva. El final del encuentro fue digno de todo un merecedor campeón de Europa. ¡Enhorabuena Ciudad Real!

En Valladolid, todos esperábamos lo mismo. La derrota por tan sólo un gol de diferencia en Alemania permitió en la vuelta a los de Juan Carlos Pastor alcanzar el ansiado título, la Recopa de Europa, por una afición y un equipo que merecen mucho más. Sufrió el Pevafersa hasta el último minuto, como mandan los cánones para celebrar con todavía más decibelios el primer título europeo para el balonmano pucelano.
El Pabellón Pisuerga explotó de alegría con el empate en el marcador durante la última posesión local, un resultado que con el tiempo cumplido ya hacía campeón al cuadro vallisoletano. Un gol de tiro franco con el tiempo a cero del Nordhorn supuso la victoria (del encuentro, que no de la eliminatoria) más amarga para el cuadro alemán. La ciudad se volcó con un equipo que ha completado su mejor temporada en Asobal. ¡Enhorabuena Valladolid!
Fotos | Marca y El Norte de Castilla



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