
Cuando Estados Unidos y España se pusieron en marcha, ambos combinados tenían puesto el ojo en el partido que disputaran mañana. Los yankees nunca escondieron que venían a Pekín no sólo a conseguir el oro olímpico sino también a recuperar el honor perdido en los últimos años. España también era consciente de que alcanzar la final era posible y su trayectoria en los últimos campeonatos internacionales la situaban como favorita.
Por ello, España y Estados Unidos están donde querían estar y dónde todo el mundo del baloncesto los situaba antes de comenzar la competición. Mañana en un Wukesong lleno hasta la bandera, la historia les pondrá a prueba.
Negar que Estados Unidos es el gran favorito para alzarse con el Oro seria engañarnos. Y la victoria ante los Golden Boys por 82-119 en la fase previa así lo acredita. A medida que el torneo ha avanzado, los de Mike Krzyzewski han conseguido la harmonía entre la brillantez individual y el juego colectivo, es por ello que la presa se presenta todavía más dificl.
España se presenta a la cita con la confirmada ausencia de Calderón, lo que complica todavía más la gesta, y todo hace preveer que la responsabilidad de la dirección del juego español recaerá en Ricky Rubio. Toda una papeleta para un chico que no tiene limites. Gasol y Cia. saben qué es dificil pero a un partido todo es posible. Mejorar las pérdidas de balón, el control del rebote defensivo, un alto porcentaje en el tiro exterior, y mentalidad son las bazas que debe jugar nuestra selección.
Al margen del resultado, de la medalla, y de la atención mediática…nuestros chicos deben disfrutar de una oportunidad única. Hemos tenido que esperar 24 años para volver a ver a España en una final olímpica, la próxima no sabremos cuando será. Si disfrutan en la pista del Wukesong, seguro nos harán disfrutar en nuestras casas de un acontecimiento histórico… ¿El resultado? Todo se verá...


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