Los aficionados del Ascoli, equipo de la segunda división italiana, han sido testigos de un acto sin precedente. Sus jugadores se han marcado adrede un gol en propia meta, por aquello del Fair Play. ¡Hasta dónde vamos a llegar! Gritaban los furiosos espectadores del partido, a los que nadie les había preguntado si querían que su equipo realizase semejante sacrificio en pos de la solidaridad para terminar perdiendo en su propia casa por 1 a 3.
En el vídeo se observa: el primer gol del Ascoli llega a costa de la lesión de uno de los jugadores de la Reggina. Con esta ventaja, el equipo local logra adelantarse en el marcador. Después se impone la costumbre de la tangana. Un rito casi religioso del que el fútbol y otros deportes jamás han de desprenderse: observar a más de una decena de jugadores insultándose, empujándose y realizando aspavientos es para dar ejemplo de lo complicada que es la vida en determinadas situaciones dramáticas.
Ahora bien, esa complejidad vital se torna en simpleza cuando, incomprensiblemente, los jugadores del Ascoli se dan cuenta de la injusticia. ¡Qué grande es el fútbol! ¿Quién dijo que no se puede retroceder al pasado para enmendar nuestros errores! Pensando y actuando como árbitros de baloncesto, el Ascoli decidió que un agravio si se puede rectificar por otro, en un ejemplo que pasará a la historia.


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