El Barça vive desde hace ocho partidos en un perpetuo estado de gracia. Acumula triunfo tras triunfo, disfruta y hace disfrutar con su fútbol y el aficionado acude al campo (o al bar, según los casos) dispuesto a disfrutar durante un par de horas.
Guardiola evita comparaciones. Era evidente que si la cosa funcionaba el ‘Dream Team’ volvería a escena. Normal cuando él fue uno de los grandes baluartes de aquel equipo que tanto nos hizo disfrutar. Es demasiado pronto para equiparar en galones a aquel equipo y al actual.
Una de las claves del de Santpedor es saber mantener la tensión en el grupo. Si hacemos una encuesta sobre cuál es el once tipo de este nuevo Barça, nos podríamos encontrar con hasta diez posibles respuestas. Ninguna incorrecta; todas válidas; todas competentes para hacer frente a cualquier rival.
Esa tensión, esa incertidumbre, esa necesidad diaria de ganarse el puesto en cada entrenamiento la está exprimiendo Pep al máximo y le está dando un resultado espectacular. El Barça juega al cien por cien ante el Basilea o ante el Atlético. Sólo el lunar del Numancia está en el debe del primer equipo.
Almería es otra de esas reválidas para cualquier equipo grande. Es un equipo trampa (hay demasiados). Con nombre de modesto y fútbol de calidad, los rojiblancos son los mejores del grupo ‘b’ de la Liga. Esto es, sólo los llamados a luchar por el título mejoran sus registros tras siete jornadas. No es una casualidad.
Afortunadamente para el Barça y desgraciadamente para los andaluces, la irregularidad de los catalanes de temporadas pasadas parece que ha pasado al olvido. Ahora ha conseguido alcanzar un nivel de regularidad lo suficientemente válido como para saber ganar sufriendo (Athletic) o goleando (Atlético de Madrid). Mucho ha cambiado este Barça. Una buena noticia para la Liga, que se presenta como una de las más interesantes de los últimos años.
Foto | RTVE


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