Ahora toca Mónaco. El Barcelona pone en juego este viernes su segundo título del año. En pleno verano, aún sin comenzar la Liga, el conjunto catalán afronta su segunda final ganar la Supercopa de España y lo hace con todas la ganas de seguir añadiendo muescas a una temporada que será histórica. La Supercopa de Europa se pone en juego y enfrente estará un rival, a priori inferior, pero capaz de dar un susto a los catalanes: el Shakhtar Donetsk.
Será, previsiblemente, el último partido de Chigrinsky con su actual equipo. Se despedirá, paradójicamente, ante su próximo equipo y con las ganas de aguarle la fiesta antes de entregarle sus mejores años de fútbol.
Con una plantilla repleta de nombres desconocidos, el Shakhtar no es sino otro de los ‘nuevos’ equipos de fútbol del Este. CSKA y Zenit le precedieron en el despertar del fútbol post soviético y, a base de los millones de su propietario, el conjunto ucraniano alzó la UEFA con un fútbol directo rápido y muy peligroso a balón parado.
No querrá el balón y eso, jugando ante el Barcelona, es todo un riesgo. No hay mayor castigo para los de Guardiola que quitarles el balón y, si el Shakhtar no lo hace, tendrá que doblar esfuerzos. No hará experimentos el técnico catalán. Jugarán todos los disponibles más Ibrahimovic, que continúa en su proceso de adaptación al club. La mejor manera, levantando su segunda copa.
Foto | Marca



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