
Y llegó la hora. Los azulgranas han cambiado el tradicional debut del equipo en el Trofeo Joan Gamper por un partido crucial de Champions ante el Wisla de Krakovia. A priori todo pinta bien para los de Pep Guardiola que sobre el papel son los claros favoritos en esta tercera ronda de la Liga de Campeones, previa a la liguilla donde se enfrentaran los equipos clasificados directamente.
Lugar donde los culés deberían haber tenido un sitio reservado, pero los resultados de la pasada campaña siempre pasan factura, y este año, entre otros aspectos, queda patente con esta eliminatoria estival tan crucial de cara a la nueva temporada.
El Wisla de Krakovia militante de la Orange Ekstraklasa, la primera división polaca, sabe de su inferioridad ante los azulgranas pero no descarta la idea de dar el golpe en el Camp Nou. Sabemos de la inferioridad de la liga polaca respecto a la Española, pero la pasada campaña los números de los hombres de Maciej Skorza fueron increíbles: 24 victorias de 30 partidos disputados cosechando tan sólo una derrota en todo el campeonato liguero.
Con ello hablar del aspecto ofensivo de los de Krakovia: 68 goles a favor por tan solo 18 en contra. La verdad es que si cualquier otro equipo de una liga considerada de las potentes del futbol europeo se presentara así ante los de Pep, los cimientos del Camp Nou temblarían, y de verdad.
Pero los números son los números y el Barça tiene que estar en la Liga de Campeones sí o sí. Y esa es la realidad, los de Pep llevan concentrados desde ayer por la noche porque saben de la importancia del partido. No es solo una puesta de largo, no es solo el ver en acción a los nuevos fichajes como Alves, Piqué, Cáceres, Hleb o Keita.
No es solo comprobar si Eto’o va a ‘comprometerse’ o no con el Barça, no es solo ver el retorno de Guardiola al feudo azulgrana… es algo más: es jugarse media temporada, es la Champions.
Foto | Soccer Training Info



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