
Fue, sin duda, el otro gran partido del fin de semana. El Barcelona-Real Madrid acaparó la mayor parte de la atención del ámbito deportivo, pero el Barcelona-Ciudad Real del domingo no decepcionó a nadie. Los de Talant Duishebaiev llegaban al Palau Blaugrana con el único objetivo de hacer historia y batir por segunda vez en todos sus duelos al Barcelona en su fuedo. El liderato estaba en juego, y la revancha de la Supercopa era un aliciente más.
Se encaramaron los manchegos a las barbas de los catalanes, que vieron anulado su ataque ante la figura de un gran Arpad Sterbik, inconmensurable bajo el marco. El ataque por los laterales azulgranas de Juanín García y Albert Rocas no dio sus frutos, mientras que por el centro la defensa 5-1 del Ciudad Real se levantaba como una muralla infranqueable para los lanzadores como Íker Romero y compañía.
Salió líder el BM Ciudad Real del Palau Blaugrana, colocando el 1-1 en el marcador particular de los enfrentamientos entre estos dos grandes de Europa de esta temporada. Pudo un apagón convertirse en protagonista de la reacción azulgrana (el pabellón estuvo a oscuras durante quince minutos), pero los de Manolo Cadenas se toparon con un superior equipo manchego del que volvió a verse su mejor nivel.
El clásico del balonmano no cierra todavía su persiana. Antes de que finalice el año, el próximo 27 de diciembre, Barça y Ciudad Real volverán a verse las caras, esta vez en busca de un lugar para la final del domingo en la Copa Asobal. De nuevo el Palau Blaugrana será el escenario, sede de la edición del vigente año. Los manchegos le tomaron la medida en este último encuentro liguero, pero el Barcelona Borges saldrá con la intención de sacarse la espinita y luchar contra su mayor rival por el segundo título de la temporada. Yo no me lo perdería.
Foto | Asobal



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