
Un clavo quita otro clavo. Y si todavía quedaba alguno que pensaba que el mal inicio de la temporada del Ciudad Real no iba a ser pasajero, que le eche un vistazo a lo ocurrido este fin de semana en Hungría.
Los de Talant Duishebaiev conquistaron en el Veszprem Arena otro título continental tras apoderarse el pasado mes de mayo de su segunda corona europea ante el THW Kiel. La víctima, esta vez, fue el conjunto húngraro del MKB Veszprem en la final del domingo, ante el que el Ciudad Real conquistó su tercera Supercopa de Europa y con la que alarga su reinado en el viejo continente.
Los fantasmas de una nueva derrota, la tercera de la temporada, aparecieron durante el primer tiempo. El cuadro local apuró ese plus que tiene cuando juega en su cancha para clavarle un puñal a los manchegos (22-17), pero pronto se hizo fuerte la defensa de los de Talant y apareció la calidad del Ciudad Real que, con prisas pero sin pausas, le fueron dando la vuelta al marcador.
Con un Rutenka en estado de gracia, los últimos minutos fueron de total dominio español, que se traducieron tanto en el resultado final como en las sensaciones que dejaron los manchegos en el quinto encuentro oficial de la temporada. A estas alturas, el balance deja una de cal y otra de arena. Un título perdido (la Supercopa de España), un título ganado (la Supercopa de Europa) y dos puntos de cuatro en la Liga.
Foto | As



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