De vez en cuando un viento de aire fresco viene a recordar a los gestores de las entidades deportivas que no todo es el dinero. Este año, uno de los mejores ejemplos es el del Pinto, de la Liga Nacional de Fútbol Sala. ¿Cuál es la máxima aspiración para un novato en la categoría plagado de jóvenes futbolistas españoles? A priori, y teniendo en cuenta la ingente internacionalización de los equipos, poco más que la salvación. Afortunadamente, la lógica se ha equivocado.
La trayectoria de los madrileños ha sido intachable durante la temporada regular. Tanto que lograron colarse entre los ocho primeros y acceder al play off por el título. La prolongación de su gesta se encontró con escollo para muchos insalvable: medirse al Barcelona Mobicat en el partido de cuartos de final. Los papeles de madrileños y catalanes se invirtieron y el Mobicat no fue sino un pelele en manos del Pinto.
El 6-4 del primer partido no fue sino un aviso: el Pinto no es la Cenicienta del play off. Aquella victoria puso contra las cuerdas a un Barcelona que se agarrotó hasta la extenuación y que se vio sorprendido de nuevo en el Palau (2-4). Una derrota que frustra las esperanzas depositadas por muchos en los azulgranas para luchar de tú a tú ante Movistar y ElPozo.
Consumado el fiasco catalán, llega la hora de apostar fuerte por los madrileños. ¿Serán capaces de colarse en la final? El reto, otra vez, es mayúsculo. Enfrente estará Inter Movistar, que con apuros, se deshizo en el tercer partido y desde el punto de penalti del Caja Segovia. ElPozo (verdugo de MRA Navarra) y Lobelle (que eliminó a Benicarló), bucarán el otro pasaporte a la final.
La lógica quiere recuperar su prestigio, pero Pinto insiste en que para soñar con alcanzar el cielo no hacen falta presupuestos multimillonarios. Ayudan, es cierto, pero no aseguran nada.
Foto | LNFS


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