
La Cáncer Council Classic, un critérium benéfico por las calles de la ciudad australiana de Adelaide, ha sido la carrera de mentira donde ha debutado Lance Armstrong. Jamás imaginé semejante repercusión de una carrera menor, ante las ignorancias generalizadas en otros mejores momentos españoles de este deporte, como la histórica, pero desconocida, victoria de Freire en la Gante-Welvegem.
Sin embargo, el tejano no es el único en regresar, porque vuelve el show, la espina clavada sin resolver del ciclismo y, recuerden, también del deporte español: La Operación Puerto. Y es que las últimas declaraciones del mediáticamente idiolatrado Armstrong sobre la misma apuntaron a otros deportes. Toca esperar por la justicia.

La Audicencia Provincial de Madrid reabrirá el caso por un presunto delito contra la salud pública. El objetivo penal, siempre importante, servirá para rescatar los miedos de antaño.
Las palabras de Carlos Sastre a Europa Press nos ponen los pelos de punta: “La Operación Puerto lejos de ayudar sólo ha hecho daño hasta ahora. Se ha especulado mucho, se ha hablado y se sigue hablando sobre ella y ojalá en un futuro no se hable más de ella, todo lo que la rodea es malo y ha hecho mucho daño a mucha gente que quizás no haya tenido culpa de nada y otros culpables no han sido juzgados”.
Una película coral que rescatará a Eufemiano Fuentes del ambulatorio donde trabaja en la actualidad en Canarias. Demasiado extraño fue que un escándalo con tal repercusión cuando se filtró a la prensa, se olvidase así de fácil (por ausencia de relevancia según el Juez), y el lobby ciclista, que deberá pagar por sus pecados, no tiene ni poder ni dinero para detener a la Justicia.
¿Quién paró entonces la Operación Puerto?
Vía | El País y Biciciclismo
Foto | Lance Armstrong y Olganza


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