
Y una vez más, campeones. El Real Madrid consiguió ayer su 31º título de Liga, el segundo de forma consecutiva, en un encuentro que acabó de forma heroica. Los blancos remontaron bajo la lluvia de Pamplona un 1-0 en contra, y con diez, en dos minutos gloriosos para el madridismo. Fue el alirón soñado por cualquier aficionado, la mejor forma de proclamarse campeón: en el campo y volcados al ataque.
Pero para gustos, los colores. Y seguramente no todo el mundo compartirá mi opinión respecto a que el Real Madrid ha sido justo vencedor de esta Liga. Porque si lo prefieren nos podemos poner a hablar del juego del equipo, de las victorias rácanas o de la suerte de una jornada. Pero las Ligas no se regalan, se ganan.
Y el premio a la regularidad se lo lleva el equipo más goleador, menos goleado, con más victorias en su haber y el único capaz de ganar en todos los campos de los equipos cabeceros, excepto en el Sánchez Pizjuán. Un campeón que ha sido líder desde la segunda jornada y que se ha proclamado campeón a falta de tres jornadas para la conclusión del campeonato. Sin más.
Y claro que podemos hablar del fútbol desplegado por el equipo de Bernd Schuster. Porque ni mucho menos ha rozado la “excelencia”, como auguraba el presidente Ramón Calderón antes del inicio del campeonato, en la presentación del técnico alemán. Que por cierto, Schuster tiene el placer de haber sido el primer entrenador germano en conseguir el título de Liga en España.
No, el juego no ha sido excelente, pero sin duda, con Bernd Schuster en el banquillo ha sido mucho mejor que con Fabio Capello. Y a pesar de lo que digan muchos, este equipo sigue siendo un equipo en construcción, recién resucitado de una debacle deportiva que ha durado casi un lustro, que se llevó por delante a futbolistas emblemáticos como Zinedine Zidane, unos cuantos entrenadores y otros tantos presidentes.
Porque la caída desde la Galaxia de Florentino fue dura, y desde muy alto. Y ahora se comienzan a colocar los cimientos para levantarse de nuevo y alcanzar el nivel que le pertoca a un equipo como el Real Madrid. Y para ello, es necesario tener claro un proyecto deportivo que no se tenga que cambiar a final de cada temporada. Schuster, junto a los Higuaín, Sneijder, Ramos, Casillas, son el futuro.
Victorias como la de ayer demuestran el espíritu de este equipo. Un grupo que luchó hasta el final, con inferioridad y sobre un terreno hostil para el madridismo, para cubrirse de gloria con dos minutos que definen al campeón. Un campeón que debe seguir creciendo.
Foto | El País

