
Ivan Basso es noticia estos días, por su próxima vuelta a la competición en octubre en Japón, y por haber participado oficiosamente en el diseño del circuito del próximo Mundial de Varese, tan cercano a su domicilio.
A él le tenemos que agradecer parte de los repechos de un Mundial, que tal y como se acierta a apuntar en Ciclismo 2005, estaba loco por ganar. Un circuito que arrojará dos resultados muy diferentes contando con un factor fundamental: la lluvia.
Y es que las incorporaciones que Basso sugirió en su día, con la aprobación y aplicación de los organizadores, surtieron demasiado efecto. Tanto es así que en caso de lluvia, que no sería de extrañar, hay ciertas parte del circuito muy apetecibles para aquellos que les gusta arriesgar.
Si no llueve, romper el pelotón va a ser mucho más complicado. Cierto que la dureza de los repechos es ostentosa y supera en varias ocasiones el 10 por ciento de pendiente, pero del mismo modo son casi inútiles después de los tramos de bajada y llanos que los suceden.
Mientras tanto, Basso se muerde la lengua por no poder correr su Mundial, y a la vez entrena, para alcanzar a sus ídolos.
Foto y Vía | Ciclismo 2005


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