
No está nada fino Roger Federer. Empezó el año entre lágrimas, aquellas que le provocó Rafa Nadal cuando el de Manacor le venció en la final del Open de Australia. Para lidiar con las penas, el suizo ha decidido casarse con su novia de toda la vida, justo antes de iniciarse la temporada en la tierra batida. Pues Federer cayó en octavos de final, pierde una suma de puntos importantes y allana el terreno para que Nadal levante su quinto Masters de Montecarlo, con permiso de Murray y del finalista.
¿Le ha sentado mal el pastel de bodas a Roger Federer? No es por meterme en su vida personal, pero quizás el suizo no valoró bien la elección de la fecha de su compromiso con Mirka Vavrinec. No son los mejores tiempos para el ex número uno del mundo, y no son pocos los que no reconocen al suizo sobre la pista. Lo cierto es que últimamente Federer nos coje a todos desprevenidos.
Resopló cuando finalizó el calendario en pista dura, y auguró mejores tiempos con la llegada de la tierra batida, el reino e imperio de Rafa Nadal. ¿Desde cuándo la arcilla roja es la superfície favorita del de Basilea? Menudo mareo.
Roger, asiéntate. No queremos que llores más, que rompas más raquetas, que te despidas de los títulos a las primeras de cambio. Pregunta al cocinero que preparó el pastel de tu boda, encuentra el ingrediente que te ha provocado la indigestión y elimínalo. Porque, Roger, debes volver. Por el bien del tenis, por el bien del calendario ATP y por tu amigo y máximo rival, Rafa Nadal, que te espera en la final de París.
Foto | Telegraph



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