
Épicas y cuentos a parte, el Valencia demostró anoche en la Supercopa de España mucho más de lo que se esperaba de este equipo a estas alturas de pretemporada. El primer título se le ha escapado, aunque quizás no por culpa del Valencia, sino gracias al Real Madrid. Ya todos sabemos que lo de anoche en el Bernabéu pudo tener el mismo desenlace tanto con el Valencia como contra el Milan de Gli Immortali di Sacchi (los inmortales de Sacchi). Las sensaciones que dejó el conjunto ché en la capital fueron muy buenas.
Unai Emery es especialista en hacer fuerte a un equipo por su estilo. El criterio futbolístico manda, y la pizarra está muy bien esquematizada en la cabeza del técnico de Fuenterrabía. Si el año pasado con Koeman el Valencia no jugaba a nada, en la presente temporada auguro que se va a poder ver a un Valencia vistoso, atractivo, rápido; sabiendo a lo que juega. Una identidad perdida desde el doblete.
Y eso que el conjunto valencianista ha sido, tras el Real Madrid, el que menos ha renovado su plantilla respecto a la pasada temporada. Pero vistos los dos primeros partidos oficiales no se puede obviar que este Valencia es muy diferente. Velocidad por los extremos, un centro del campo con cerebro y una referencia en ataque como David Villa que les coloca como aspirantes al título tras una temporada paupérrima.
El equipo cojea en la portería. El pobre Hildebrand no cuaja bajo los palos y por ahí puede llegarle al Valencia varios disgustos. Aunque no me extrañaría, con la mano que tiene Emery, que hasta pudiera hacer bueno al alemán. El técnico guipuzcoano es la mejor noticia para el Valencia desde hace muchos años.
Foto | Superdeporte



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