Empieza el camino de verdad hacia la XLII Super Bowl

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Super Bowl XLII

Puede que tenga algo que ver que se trate de la gran liga estadounidense que tiene la temporada más corta (en apenas 5 meses se juega la temporada regular, los playoffs y la Super Bowl). Puede que sea sencillamente por el atractivo inherente a este deporte. No sé muy bien porqué, pero una vez se acaban las 17 semanas de temporada regular, la emoción que se vive en los partidos de play-off de la NFL no encuentra comparación en casi ninguna otra competición. Cada uno de los encuentros que se disputan en play-offs son a partido único y eliminatorios, por lo que los equipos se dejan la piel en el campo. Son como unas cuantas finales de Champions seguidas.

La semana pasada tuvimos el primer aperitivo de los play-offs que empiezan este mismo fin de semana: los partidos de wild card. Estos partidos enfrentan a los 2 equipos de cada una de las dos conferencias que se han clasificado por disponer del mejor balance de victorias y derrotas (sin ser campeones de su división), con los 2 campeones divisionales con peor balance. De esta forma, de los 6 equipos por conferencia que se habían clasificado, quedan sólo 4 por banda. Y por estructuras de competición, es frecuente que caigan en esta fase campeones divisionales, como sucedió este pasado fin de semana con los Pittsburgh Steelers o con Tampa Bay. Pero lo realmente bueno empieza este fin de semana.

El primer plato fuerte de los play-offs son las finales de división (para entendernos, en nuestro sistema, los octavos de final), que enfrentan al campeón de división con mejor record con el ganador de los partidos de wild card con peor record. El otro partido lo disputan los 2 equipos restantes. Y una semana después, las finales de conferencia, que aunque sean como unas semifinales en nuestro sistema, son un verdadero partidazo con ambiente de gran final. En las finales de conferencia se enfrentan los dos mejores equipos de cada una de las dos conferencias, y es frecuente que estos partidos sean mucho más igualados y bonitos que la propia Super Bowl (y si no, a ver quien ha olvidado ya el Colts-Patriots del año pasado…).

Y para acabar con subidón, la gran final, la gran fiesta, o lo que es lo mismo: la Super Bowl. Los campeones de cada una de las dos conferencias se ven las caras el último domingo de enero, tradicionalmente, aunque este año se disputará el 3 de febrero en Arizona, para pelearse por ser el campeón absoluto de la NFL. Ya hablaremos más adelante de la Super Bowl en sí, pero aprovecho la ocasión para decir que el sistema de conferencias tan común en Estados Unidos, hace que este partido no enfrente siempre en la cancha a los dos mejores del año. Todo el sistema de competición está pensado para que el mejor siempre tenga ventaja y avance hasta la final (no como aquí, donde los caprichos del bombo generan finales anticipadas ¡¡hasta en octavos!!), pero la separación conferencial hace que a menudo la verdadera Super Bowl anticipada sea una final de conferencia.

En estos duelos a una carta, los pronósticos son a menudo una auténtica lotería, pero me atreveré a apostar por las dos finales de conferencia: Colts-Patriots (ya un clásico), y Cowboys-Packers. Lo sé, una apuesta fácil. A partir de aquí, puede pasar cualquier cosa…

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