
No nos engañemos. Para mucha gente, el tenis es Roland Garros. Sobre todo aquí en España, que nos va mucho la tierra batida. Sí, cierto, sólo se trata de un Grand Slam más, y al final los puntos que se lleva el ganador al saco son los mismos que si ganara el Open de Australia, pero ganar el Roland Garros es ganar el Gran Premio de Mónaco. Una victoria única, diferente.
Saldrán por aquí los defensores de Wimbledon, lo sé. Para muchos el Grand Slam de referencia es el que se juega sobre la glamourosa hierba londinense. Está claro que Wimbledon se trata del torneo más antiguo de tenis, y eso te da una inevitable etiqueta de prestigio que nadie puede negar, pero ¿se ve mejor tenis en la hierba de Wimbledon que en la tierra batida de Roland Garros? Habrá gustos para todo, pero yo me quedo con Roland Garros.
No estoy diciendo con esto que Wimbledon sea un torneo malo, Dios me libre. Wimbledon es diferente, tiene un algo especial, pero el tenis que vemos cada año en las pistas parisinas, donde se disputa por estas fechas el Roland Garros, es mucho más bonito, más completo y más trabajado.
En tierra no vale el saque-bolea, y eso le da una riqueza a los puntos que se ven en los partidos, que sumado al encanto y la solera del torneo francés, hacen de Roland Garros el mejor Grand Slam del circuito ATP. Y claro, supongo que tener jugadores que históricamente hacen grandes actuaciones en París también afecta un poquito.

