
Más allá de las complicaciones vitales y responsabilidades adultas que entraña el deporte profesional, todavía quedan resquicios en el planeta donde encontramos el olvidado espíritu intacto. Este es el caso de los Juegos Olímpicos Europeos que se celebraron el pasado julio en la finesa ciudad de Tampere.
Un regalo para los huyen del morbo y del negocio, y un ejemplo paradigmático para los que hace tanto tiempo olvidaron lo que significa en realidad la palabra deporte.
Y también para los amantes de la naturaleza urbana, en una latitud donde a estas alturas de verano no oscurece, y las estrellas nunca asoman.

Las únicas estrellas son los 2600 chavales de las 49 naciones participantes que se reparten en 9 deportes: atletismo, baloncesto, ciclismo, gimnasia, balonmano, judo, natación, tenis y voleibol. Programa y medallero lo podéis consultar en la página oficial de los juegos y en la del COE, cuyos links encontraréis al final de este post.
La delegación española, fácilmente reconocible por su aspecto y comportamiento en la villa olímpica al uso de Hervanta, terminó haciéndose con 14 metales, 9 de ellos oros, lo que la coloca quinta en el medallero, por encima de naciones como Italia y Francia que tradicionalmente nos llevan ventaja.
Sin embargo, poco importan los resultados, atendiendo al principal objetivo de esta iniciativa, que es la formación e intento de extender es deporte entre los más jóvenes.
Sí, esto es lo que busca el COI y lo que entendemos todos, pero no crean que por ello la competencia y el nivel fueron bajos. No hace falta más que ver la prueba de ciclismo para darse cuenta de que las futuras promesas del deporte estaban aquí.

Pero no todo fue de color de rosa, ya que gran parte del armatoste burocrático del COI se ha desplazado hasta aquí. No faltaría más, pues sin ellos, esto no existiría. Sin embargo, y según nos han contado los propios voluntarios finlandeses, están demasiado acomodados. Así, muchos racionales fineses no son capaces de entender porqué necesitan tantos coches cuando el estadio de Tampere se encuentra a tan solo 2 minutos caminando del hotel de los VIPS. Parece ser que eso de andar no va con ellos, no es nada deportivo.
Aunque la mejor anécdota que ha llegado a los oídos de este redactor proviene de la delegación turca. Según nos cuentan nuestras fuentes finesas, estos no quieren salir del hotel, no solo para ver a sus jóvenes deportista, ¡ni siquiera a hacer turismo! Para colmo, los voluntarios dicen sentirse atosigados porque no paran de entregarles bolsistas de cacahuetes, que según ellos, atraen a la buena suerte.
Deberían aprender de sus chavales, que a parte de la especialidad deportiva a la que pertenezcan, tienen el privilegio de sentir una experiencia única por primera vez en sus días en Finlandia, con visos de repetirse. ¡Nähdään ensi kesänä!
Página oficial EYOF | Tampere.fi
Comité Olímpico Español | COE


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