
Etapas de media montaña como la de ayer, pero sobre todo, el final de hoy en Segovia, son el mejor aperitivo para preparar, tanto a ciclistas como a espectadores, el Mundial de Varese.
La Vuelta en la comunidad de Madrid significa espacadas y sprinters que se aburren. Para el día de hoy, estoy deseando ver el duelo que nos perdimos en Suances, tras el incompetente fallo de Alejandro Valverde: la pelea entre el murciano y Paolo Bettini. Si una escapada no lo impide, disfrutaremos del mismo.
Sin embargo, hay dos motivos que nos pueden hacer olvidar el mencionado duelo, e incluso y ójala, que salte la sorpresa. Esos dos motivos se llaman Navacerrada y Navafría. Y hablo de sorpresa, porque la calma en el pelotón es demasiado sospechosa, y la sierra de Madrid puede ser una escenario perfecto, como no me canso de repetir, para ataques lejanos de un líder que vea que no hay nada que perder: Mosquera, Sastre, Joaquin Rodríguez o Gesink.
Lo anhelo, pero no ocurrirá. La marcha triunfal de Astana por Madrid no ha hecho más que comenzar.


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