
La candidatura conjunta de España con Portugal para organizar el Mundial de 2018 es una pasada de frenada. La RFEF, frenética, parece haber olvidado lo que ocurrió en el país luso hace 4 años.
¿Es que no somos capaces de organizar el evento por nosotros mismos? ¿Qué nos va a aportar Portugal? Son los interrogantes que no puedo remediar, con todo el respeto para nuestros vecinos, y por encima, claro está, de aquellos que cómica y (lo que es más grave) seriamente afirman que se trata del primer paso para la anexión de un país que ya nos lo dejó claro en 1640.
La densidad de eventos parece abrumarnos. Habrá que echar la lotería, sí, pero el milagro de Juegos Olímpicos y Mundial de fútbol es más que improbable.
Por otra parte y al contrario que en España, no creo que en Portugal se vayan a quejar mucho, después de una Eurocopa patética en lo futbolístico, y el derroche que el gobierno por entonces dedicó a crear nuevas infraestructuras, mega-estadios, que han caído en desuso por falta de demanda.
En fin, creo que Naranjinho tendrá que esperar, viendo otras candidaturas como la de Australia, Inglaterra, Bélgica-Holanda y EEUU.
Foto | Servifútbol



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