Como el niño que no quiere desprenderse de ese viejo juguete que precisa de un urgente sustituto, así se despidió tras su anuncio el mes pasado, a tenor de las fotos, Pedro Muñoz de la Federación Española de Tenis. Es un personaje más que peculiar al que se le recordará por su carácter poco conciliador, su afán de protagonismo y los mensajes sms subidos de todo que se cruzó con más de un jugador profesional.
Después de la tempestad dicen que llega la calma. Más vale, porque el momento privilegiado que atraviesa la raqueta española no está para desaprovecharlo. Con una dosis de paz y de tranquilidad, junto a los Nadal, Ferrer, Verdasco, Robredo y compañía, los momentos más brillantes deben estar por llegar.
En encargado de amainar el temporal, incómodo ante el efusivo abrazo de Muñoz que parecía querer algo más que una despedida, es José Luis Escañuela que da el salto de la Federación Andaluza a la estatal consciente de que el legado que recoge no es el más propicio.
Afortunadamente sabe qué hacer. Ha dicho que llega para traer seriedad y serenidad y tratar de trasladar el dominio mundial de los tenistas españoles a la Federación. Toda una loa para Pedro Muñoz cuyo adiós agradecen, a buen seguro, un buen puñado de tenistas.
Foto | El Mundo


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