
En muchas ocasiones ocurre que los mejores conjuntos no llegan a enfretarse nunca en torneos con eliminatorias, porque algún tapado da la sorpresa y elimina al favorito. Eso no pasará con el baloncesto en los JJOO, porque ya existe una fecha para, de momento, el partido del año: el 16 de agosto España medirá sus fuerzas con Estados Unidos.
Siempre hemos insistido sobre los fallos de EEUU, su abuso de individualismo, y al mismo tiempo los hemos temido. Esta vez, será diferente. Ellos siempre se excusaron en que no llevaban a los mejores. Pues bien, este año, vamos a demostrarles de una vez por todas a los Bryant, James, Kidd y compañía, que los equipos no solo los hacen las estrellas.
La mejor baza de España no jugará en Pekín. Bueno, al menos, no en la cancha. Aíto García Reneses afronta el reto con relativa tranquilidad y optimismo hacia fuera, y siempre exigiendo más a los jugadores. Sobre él recaerá la verdadera responsabilidad de diezmar al peor de los rivales posibles.
La preparación de los estadounidenses, al igual que la española, ha sido un paseo. Canadá, y más tarde Turquía y Lituania han caído sin remedio. Asusta, particularmente, el duelo con estos últimos, que aunque no se encuentren en su mejor momento, siempre son una de las naciones-basket. Estados Unidos comenzó metiéndoles un parcial de 19-0.
Sin embargo, Estados Unidos no es perfecta. Padecen ansia de oro, de protagonismo y cierto grado de narcisismo. Necesito observar sus reacciones cuando en la cancha se encuentren con un rival que les plante cara (no estaría mal que Grecia les metiera un susto antes de nuestro enfrentamiento). Ya queda menos.
Foto | Deportes RTVE


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