
España necesitó diez minutos de “baloncesto total” para acabar con una Alemania sin recursos ante el vendaval de juego de los chicos de Aíto. Un parcial de 3-22 entre el final del segundo cuarto y el comienzo del tercero bastó para que la selección sumara su tercera victoria consecutiva a la espera del enfrentamiento contra EEUU.
Y es que cuando nuestros chicos se ponen las pilas pocas selecciones pueden ofrecer resistencia. España recuperó las sensaciones de la fase de preparación y ahí sí que nada pudieron hacer Nowitzki, Kaman y amigos. Al final un 59-72 que deja a los alemanes al borde del abismo.
España recuperó sus señas de identidad por momentos. Defensa agresiva de la línea de pase, rápidas transiciones y buena selección de tiro más allá de los 6,25; lo que permite sacar grandes ventajas en muy poco tiempo. Sin embargo, el conjunto de Aito volvió a salir frío, desconcertado y abusando en exceso de ataques rápidos fruto de las individualidades y el fantasma del día de China volvió a hacer acto de presencia en el subconsciente del combinado nacional.
Rectificar a tiempo es de sabios y Calderón se puso al mando de una selección que no dejaría volver a entrar en el partido al equipo alemán. España vuelve a recuperar el nivel de juego (aunque sea en pequeñas dosis) y el tono justo en el momento más importante de la competición: el partido por la primera plaza contra EEUU y con los cuartos de final a la vuelta de la esquina.



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