
Los rusos habían metido miedo con su poderío ofensivo en la primera fase, pero la defensa de la Selección Española de Fútbol Sala les ha permitido llevarse la victoria. Con Argentina, los asiáticos eran el rival más fuerte de la segunda fase, y los de José Venancio han resuelto el primer escollo con solvencia, aunque no faltó nuestra dosis de sufrimiento.
Hasta el 4-2 de Javi Rodríguez, Rodri, España tuvo que sudar la gota gorda para doblegar a una Rusia muy peleona. El gol de Álvaro a los trece minutos daba tranquilidad (adelantándose en el marcador, España no ha perdido ningún partido en el presente Mundial), pero la vuelta que dio al marcador Rusia con el tanto de Maevski, una de las piezas clave de su juego ofensivo, nos hacía temer lo peor.
Apareció entonces Torras, figura que siempre asoma cuando el equipo lo necesita. Lo hizo ante Irán, y hoy no podía ser menos. Su gol volvía a establecer el empate, Rusia se había encerrado demasiado y no pudo controlar los nervios. La experiencia española jugó a nuestro favor y el penalti claro a siete minutos del final era la señal.
Rusia comenzó a jugar con portero-jugador. Un error si España es la que está delante, ya que siempre aprovecha estas ocasiones para crecerse más y zanjar el encuentro. Dicho y hecho, el sufrimento se convirtió en tranquilidad y Luis Amado puso la guinda al encuentro con un tanto desde su propia portería al retener un balón. Una victoria que sirve para cosechar el liderato en solitario gracias al empate entre Paraguay y la próxima rival de España, Argentina.



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