En los últimos tiempos parece que se ha puesto de moda sobrevivir a Andrés Iniesta. Le tocó el turno al Barcelona, que ciertamente no lo consiguió. En su ausencia el conjunto culé se desdibujó y pasó al lado de los mortales. Pocos partidos, eso sí, pero suficiente como para que más de uno le quitara el miedo.
Ahora le ha tocado pasar el mismo trance a la Selección española. Curiosamente el peor partido de los últimos tiempos llegó el sábado pasado ante Turquía. ¿Quién faltaba en la alineación? Efectivamente, el lesionado Andrés Iniesta.
Algo falló en aquella España que ha tratado de recuperar Del Bosque durante los últimos tiempos. Es como si con la ausencia de Iniesta se cayera todo el edificio. Ante Turquía faltó la frescura en el juego, el control del balón y esa sensación de que todo estaba controlado en todo momento.
Así las cosas y con similares mimbres, la prueba de este miércoles es aún más peligrosa para los españoles. Turquía volverá a ser el rival, un rival que ha abandonado la segunda línea del fútbol europeo para hacerse un hueco entre los grandes. Y no como equipo segundón, sino capaz de poner en apuros a cualquiera que se le ponga enfrente.

Decíamos que la prueba será aún mayor. España visita uno de los ‘infiernos’ del fútbol europeo, el Ali Sami Yen. Toda una garantía para los locales, el duodécimo rival para los españoles. Y es que no es casualidad la elección del estadio. La comodidad y tranquilidad del Estadio Olímpico Atatürk hubiera sido demasiado premio para los españoles.
¿Habrá sido capaz Del Bosque de recuperar moralmente a sus chicos? ¿Les habrá preparado convenientemente para su primera final tras la Eurocopa? ¿Les habrá convencido de que sin Iniesta también es posible ganar? La respuesta, mañana.
En NdF | La prueba del algodón para Vicente del Bosque
Foto | UEFA


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