
Se terminó el Europeo de Polonia y España volvió de él con un oro que hacía demasiados años que se escapaba. Los seis segundos puestos anteriores al fin quedaron en el ‘olvido’ y la Selección se colgó la medalla más valiosa de todas. Y lo hizo imponiendose en un campeonato en el que no empezaron nada bien.
Demos un último repaso a un torneo en el que se ha demostrado que la campeona del Mundo y subcampeona Olímpica también es, de todas todas, Campeona de Europa.
El primer partido puso muy cuesta arriba el inicio de los de Scariolo. La derrota ante Serbia (66-57) fue un golpe muy duro para una Selección que está acostumbrada a ganar. El enfrentamiento siguiente ante Gran Bretaña (84-76) sólo tuvo de positivo la victoria. ‘La Roja’ no convencía y se jugaba el dejar el campeonato en la ronda preliminar, algo preocupante para un equipo que había llegado a Polonia con la vitola de “favorito”. Se cumplió ante Eslovenia (90-84) y España parecía que mostraba algún signo de mejora… La parte positiva era la clasificación para la siguiente ronda.
La ronda de clasificación se presentaba algo complicada si se tenía en cuenta la cara demostrada en los tres primeros partidos del Europeo. Se empezaba ante uno de los equipos que pintaba finalista, Turquía, y pese a que se perdió (63-60), España empezaba a ser la de siempre. Aún le faltaba un poco, pero ante Lituania la impresión fue mejor. Aunque sin duda el punto de inflexión de esta Selección fue el parcial de 0-23 ante Polonia a la que acabó venciendo por un contundente 68-90.
Llegaron los cuartos y con ellos la mejor España. Francia, que llegaba como equipo imbatido en el torneo, fue un trabajo demasiado fácil para España (66-86) aunque nada comparable con el rival de semis, Grecia, a la que se impuso por un contundente 82-64. Tras el pésimo arranque del campeonato (no tanto por resultados sino por juego) España ya estaba en la final y con su mejor baza sobre el parquet: su juego. Serbia, una selección que dará mucho de que hablar, tampoco fue rival para los de Scariolo que antes del descanso ya habían sentenciado una final que en ningún momento lo pareció (85-63).
Eslovenia (4ª), Grecia (3ª), Serbia (2ª) y la ‘todopoderosa’ España pusieron la emoción y el juego en el Europeo. Aún así la Selección demostró, una vez más, que la etiqueta de “favorita” es algo que se ha ganado a pulso. Una nueva medalla para esta ‘generación de oro’ que año tras año hace más honor a su nombre.
Foto | AS


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