
Medio mundo se ha rendido ya a Sastre, pero a los alemanes, al contrario que los daneses, comienza a aflorarles la envidia.
Alejándose del periodismo, rotativos como el Bild felicitan a Sastre al tiempo que publican insinuaciones de posible dopaje del abulense, o titulares como “Esperemos que su amarillo siga limpio”. Son periodistas deportivos que odian el deporte, y para colmo, no saben perder. La espina clavada de la Eurocopa, y 10 años de dopaje, han desvirtuado su mundo, hasta el punto de creer que todo es escándalo.
Mientras, tal y como ocurriera con Contador, se intenta salvar el ciclismo con la impoluta imagen de Carlos Sastre, a quien nunca se le ha relacionado con ningún asunto de dopaje, los alemanes echan más leña al fuego comentado que el campeón español ha tenido a directores de la fama de Manolo Sáiz, o el actual Bjarne Riis.
Tras la Operación Puerto, medio pelotón naufragó con todo merecimiento. ¿Cómo los supervivientes no iban a estar relacionados con ellos? ¿Qué corredor del pelotón hoy no ha tenido relación con un compañero o un equipo con un positivo? Es imposible. Se trabaja día a día por paliarlo, pero el punto álgido está a la vuelta de la esquina. Eso no significa que tengamos que sospechar de todo el que gana.
Afortunadamente para este derpote, sigue existiendo la honestidad en muchos corredores. Es más, si no se le hubiera atacado al dopaje como en los últimos tiempo, un ciclista con las características de Carlos Sastre jamás hubiera ganado el Tour de Francia. Vamos por el buen camino.
Vía | Marca
Foto | Cycling Weekly



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